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ÉTICA Y NEGOCIO: PAREJA DISPAREJA

Por Javier Darío Restrepo

Este ensayo aborda el complejo vínculo que se genera entre la perspectiva ética y la empresarial en el campo del hacer periodístico.  La identidad del periodista y su naturaleza definen la relación que se establece.  El autor sostiene que esta no es una relación negada. Ética y negocio no son incompatibles en el Periodismo, por el contrario el costo de la ruptura entre ética y economía en una empresa periodística es muy alto. La validez de la información, la credibilidad y la calidad del hacer periodístico y su relación con la sociedad están en juego.

Un periódico puede llegar a ser una empresa floreciente sin necesidad de la ética. Altamente rentables, con ganancias aseguradas para los accionistas, dueños  de un mercado de lectores y de anunciantes que mantienen su fidelidad día tras día, estos periódicos navegan por el mar de la prosperidad, guiados no por una brújula ética sino por un radar sensible a la aparición de buenos negocios.

LA NO ÉTICA COMO NEGOCIO

Está comprobado en la práctica, ustedes y yo lo hemos visto: un periódico puede ser exitoso como negocio sin consultar códigos éticos. Muchos buenos negocios no se harían si se sometieran al rigor de unos criterios éticos. Piensen ustedes en lo que sucedería, por ejemplo, en el departamento de publicidad o en el de los suplementos comerciales si allí se instalara un filtro ético para las medias verdades, las letras menudas, los compromisos editoriales con los anunciantes o con los gobiernos. Dejar que por un lado vaya la ética y por otro los negocios, ha sido una filosofía conveniente para muchas empresas periodísticas.

Un periódico puede mantener cautivas a muchedumbres de lectores sin necesidad de atenerse a la servidumbre de lo códigos deontológicos. Más aún: esas masas de lectores fieles se podrían explicar por la libertad total con que un periódico informa cuando no lo limitan un criterio ético como el que habría impedido la publicación de titulares de impacto o de las informaciones más vendedoras por espectaculares o escandalosas. Pueden ser poco o nada éticas algunas historias, pero son las que más venden. ¿Cómo se explica si no que los periódicos más audaces para titular e ilustrar sus primeras páginas, sean los de mayor circulación?

Aún debo anotar otra fortaleza de los periódicos liberados de la ética y es que, además de dar dinero y de multiplicar lectores, acumulan poder. Su circulación alta, su presencia diaria en los kioscos y en las manos de suscriptores, los convierte en referentes indispensables para empresarios y gobernantes que necesitan llegar al mayor número de personas con sus anuncios y que, además, necesitan tener de su lado unas empresas periodísticas que de otra manera, insatisfechas o frustradas podrán convertirse en peligrosas enemigas. No se necesita ética para construir ese enorme poder que garantiza una generosa pauta publicitaria oficial, un tratamiento privilegiado en asuntos legales y de tributación, un lugar destacado en las invitaciones oficiales y un acceso expedito a las instalaciones e informaciones de gobierno. Es un hecho evidente: son más las cosas que pueden hacerse sin ética que con ella.

Estoy comprobando fríamente un hecho y descarto por innecesario un tono irónico como el de Swift, cuando aconsejaba en la Inglaterra del siglo XVIII que para resolver el problema de la multiplicación de niños pobres, se los sirviera en humeantes y provocativos platos después de adobarlos y asarlos, servidos entre apetitosas salsas y aromáticas yerbas.

Decenas de conversaciones con periodistas y directores de medios del continente, centenares de preguntas en un consultorio ético virtual le dan una base real a esta introducción, me eximen del recurso de la ironía y sacan nuestro tema del muy trillado y estéril tópico que liga como hermanos siameses que se odian  al negocio y la ética. Es un hecho que una empresa periodística puede funcionar con éxito sin  la ética o con una ética domesticada. Esto es posible, como lo comprueba el hecho de que las leyes, las normas tributarias, los reglamentos de tránsito, el código laboral, son fórmulas que se pueden interpretar y moldear a la medida de los intereses de cada uno. De la misma manera, hay quien dice y hace aquello de que “cada uno tiene su ética”. Fórmula y realidad comodísimas porque uno se hace una ética a la medida, confortable y desprovista de las molestas aristas que suelen tener los deberes.

Es igualmente cierto que un periódico ético también puede construir prosperidad, aunque no sea con la celeridad ni con el brillo ofuscador con que lo hacen los otros. Lo que no puedo asegurar es que un periódico así, con esa ética sobre medidas, o mejor aún, sin ética, pueda llegar a ser respetable; tampoco se le puede garantizar ese potencial de influencia que hace de un periódico un referente obligado en la vida de la sociedad. Es posible que se lo tema, por su poder de ofensa, de calumnia o de tergiversación, pero no se lo respetará.

¿DE QUÉ ÉTICA HABLAMOS?

Pero, ¿de qué ética hablamos? La pregunta se justifica porque a lo largo de la historia del pensamiento la búsqueda sobre lo ético ha llegado a resultados plurales y complementarios.

En los comienzos se vio la relación entre ética y felicidad: ese es su producto, es su explicación, como guía que es, como clave para descifrar la conducta humana; con una mirada cósmica, una escuela filosófica se preguntó por el lugar del hombre en el universo y halló la respuesta en la ética, que integra al hombre en el cosmos; de la misma manera que Aristóteles cuando la definió como la obediencia del hombre a su naturaleza; en nuestro tiempo se ha creído encontrar la respuesta en la eterna búsqueda de valores que ha movilizado desde siempre al hombre; o la ética como resultado de la interacción y comunicación entre los humanos.

No se trata de hallazgos excluyentes entre sí; más bien han sido trabajos complementarios del pensamiento, como el de los que se esfuerzan en una carrera de relevos donde cada uno entrega al siguiente lo que ha podido obtener para que la carrera no se detenga. Estos resultados de los que han pensado la ética a través del tiempo parecen disminuidos cuando la ética se reduce a un manual de prohibiciones. Algunos códigos éticos parecen obsesionarse con el NO, quizás lo menos importante entre los hallazgos de la exploración ética del hombre. La ética muestra todo su potencial dignificador y reconstructor del hombre cuando en vez de dirigir su mirada hacia los caminos clausurados por la prohibición, descubre los horizontes amplísimos del reto y la propuesta. Hay una ética que es desafío.

Hace 24 siglos, Sófocles tuvo un problema gramatical: dar con el superlativo del adjetivo deinós y acuñó la palabra deinóteron y se la aplicó al hombre. Deinós es terrible, asombroso, y el ser humano es el superlativo de lo terrible y asombroso. Y explicaba el dramaturgo griego: el hombre es asombrosísimo, no por lo que es, sino por lo que puede ser.

24 siglos después, un hombre de nuestro tiempo entre muchos otros, José Ortega y Gasset, habría de decir: no podemos decir que el hombre es, sino que está en vías de ser esto o aquello. Y agregaba: “el núcleo de la existencia humana es la posibilidad, dirigido hacia el futuro, está constantemente  adelantado a sí mismo.

Desde siempre, los que piensan al ser humano han tenido la persuasión de que el hombre, todo hombre, es un proyecto en marcha y que el objetivo de toda vida humana es hacer de sí mismo una obra maestra. La ética proporciona los planos para esa obra maestra. Vista así es un reto permanente.

Tal vez haya podido explicar ahora, cuando señalo la diferencia abismal entre un periódico y un periodista que para hacer negocio dejan a un lado todo reclamo ético, y los que asumen el riesgo y responden al desafío consigo mismos, de ser éticos, es decir, de echar sobre sus hombros el compromiso de la excelencia profesional puesta al servicio de los más altos propósitos de la sociedad.

Todo el extenso proceso del pensamiento ético nos ha conducido finalmente al hallazgo de que el ideal de todos los humanismos se concentra en la ética y que ésta es la expresión del más alto humanismo, puesto que los valores éticos no son otra cosa que la expresión de la excelencia humana.

Insisto en señalar la diferencia que separa a un periodismo de negociantes y mercaderes – que no necesita de la ética porque le estorba– de un periodismo ético que, parado sobre sus propios hombros, mantiene la tensión y la agonía de ser siempre mejor.

Esto en el papel se escribe fácil y aquí se dice de modo expedito. Pero hacer un periodismo ético, amigos, tiene sus dificultades. No volveré sobre esos temas usuales en esta clase de eventos de la invasión a la intimidad, del sensacionalismo y la crónica roja, de la violación del secreto sumarial, o el manejo torpe de las fuentes, o el arrodillamiento ante los poderosos, que son problemas reales y que requieren, más que la solución casuística, la consolidación  de unas actitudes y criterios. Prefiero ahora abordar otras dificultades para un periodismo ético, algunas de tal magnitud que para no afrontarlas, medios y periodistas han renunciado al ideal ético. Me refiero en primer lugar, por supuesto, a la empinada tarea de armonizar ética y dinero.

LA ÉTICA PUEDE SER NEGOCIO

La del periódico ético es una tarea ardua, que exige inteligencia y valor moral, porque se trata de recoger y seleccionar la noticia, de presentarla con cuidado, sin miedo a la competencia o a las reacciones de los interesados, sin favoritismos. Estoy utilizando expresiones que, aunque vigentes hoy, fueron escritas a fines del siglo XIX por el director del Emporia Gazette, William Allan White. En aquel momento ardía la lucha por la supervivencia económica de los grandes diarios.

Al mismo tiempo que aparecían, con aire y lenguaje de barbudos profetas, los periodistas con un sentido heroico de su profesión, se movían con agilidad ratonil los eternos roedores del queso del dinero, con unas enhiestas y sensibles antenas para detectar historias insignificantes pero divertidas, chismes caseros y de alcoba para convertirlos en picantes titulares; con ellos alternaban, aunque con jerarquía superior, los avezados cazadores que en la selva de hormigón venteaban escándalos con protagonistas de sonoros apellidos y de reconocido poder político, económico o social. Contrastaba con todos ellos una minoría de periodistas que Allan White distinguía por su sentido moral, su autorrespeto, calidad para ellos igual a una perla de gran valor, dotados de una aguda inteligencia y de un valor moral a toda prueba y capaces de arriesgar el dólar con tal de obtener la estima del grupo más sensato y decente de la comunidad. Hacer un periódico bajo los parámetros de la ética es una empresa difícil. Todas lo son, pero ésta tiene sus dificultades específicas. La más conocida es la ardua tarea de armonizar ética y dinero.

ÉTICA Y DINERO PUEDEN SER PAREJA

Las  actitudes éticas implican un riesgo económico, pero al mismo tiempo construyen esa base sólida de credibilidad y de respeto ante los lectores.

Un análisis realista indica que si la base más sólida para la economía de una empresa son sus clientes, la lealtad de los lectores – sean suscriptores o compradores diarios– es un activo fundamental para un periódico. Y esa lealtad es la respuesta a la credibilidad y la confianza que se construyen con cada edición del diario. Y cuando hablamos de credibilidad y de confianza estamos entrando en los terrenos de la ética.

Randolph Hearst, a pesar de sus conocidas prácticas de empresario, admitía sin embargo que el primer deber de un periódico, publicar la verdad, se funda en el hecho de que la información completa y exacta es la primera necesidad de los ciudadanos de una república. Anticipaba así uno de los principios medulares del informe Hutchins sobre la prensa libre y responsable, que urge el deber de entregar información completa y apegada a la verdad de los hechos.

A fines del siglo XIX, Pulitzer corregía algunas de sus prácticas empresariales y anunciaba un periódico más entregado a la causa del pueblo que a la de los potentados; propósito que haría suyo el fundador de la cadena Scripps Howard: “tengo un solo principio dificultar que el rico continúe enriqueciéndose y evitar que el pobre siga empobreciéndose.” Este director de diarios se alarmaba ante una prensa “dominada por los pocos ricos del país,” porque entendía que la razón de ser de la prensa es el servicio público. Pensamientos explicables en aquellos años. ¿Y en los nuestros?

También. La extensa investigación con periodistas de Estados Unidos, adelantada por el profesor Eugene Goodwin, hoy  catedrático en la Universidad de Pennsylvania, concluía que lo que se requiere es un periodismo que sirva al público con la verdad más precisa posible, que trate a las personas con compasión, que interprete y que explique. Y el director de Le Monde, Jean Marie Colombani, al hablar de la indispensable independencia de un periódico como distancia del poder político y de las pretensiones de los anunciantes, explicaba: “porque el diario que se pone de rodillas ante los anunciantes pierde su credibilidad”. Agregaba, sin embargo, que la financiación es la clave de la independencia de un periódico.

Es una convicción sabia y vieja. La expresaba Pulitzer al inaugurar uno de sus diarios: “para que un diario tenga utilidad debe tener circulación, porque esto significa avisos, los avisos significan dinero y el dinero nos da independencia”. Cité antes al creador de Scripps Howard y vuelvo a él porque agrega complejidades que no expresa el enunciado simplista de Pulitzer. Decía. “Un diario justo y honesto debe combatir los intereses de esa mismísima clase que le proporciona la mayor parte de ingresos a un diario”. El asunto, pues, no se puede plantear con la elementalidad de quien afirma sin más que en la empresa periodística es negocio bueno el que deja mucho dinero y malo el que arroja pérdidas. Para un periódico nunca será bueno tener pérdidas, pero no será necesariamente bueno tener muchas ganancias. Tampoco se puede proponer el tema como una elección entre ser éticos o ser rentables, como si la ética excluyera los buenos negocios en periodismo. Lo anotaba Donald Graham, cuando era editor del Washington Post: “las ganancias no son incompatibles con el buen periodismo”.

Hay, pues, dos extremos viciosos: el que asocia la ética con pérdidas, y el que maneja un periódico como una empresa cualquiera, cuyo primer mandamiento es ganar dinero. Entre esos dos extremos está el punto de equilibrio: la ganancia subordinada y al servicio de un buen periodismo. Un periodismo ético, desde luego, no es tan buen negocio a corto plazo como el no ético, pero no deja de ser buen negocio; y será mejor a largo plazo, cuando puede contar con la lealtad de los lectores, esa garantía que solo se construye con  credibilidad y confianza. Con todo, sería ingenuo concluir que los periódicos éticos  son los únicos que duran y se consolidan como empresas. Una conclusión así ignoraría el hecho de las poderosas empresas de periódicos sensacionalistas, consolidadas por la lealtad de unos lectores que reclaman su dosis diaria de sensación y pagan por ello con la misma devoción de los drogadictos.

Lo que falla en este razonamiento es que se pretende medir el resultado de ser ético o de no serlo, por el éxito en el mercado, no por la influencia real y positiva del periódico en la vida de la sociedad. Se trata, por tanto, de sacar la discusión ética de los libros de contabilidad, pero sin ignorarlos. En una empresa periodística no se puede hablar de ética sin referencia a su economía, y es indispensable que las preocupaciones económicas estén atravesadas por la ética. Cualquier intento de divorcio entre la ética y el dinero resulta tan costoso para la empresa como divorciarse de una actriz de renombre.

ÉTICA Y CALIDAD SE NECESITAN

Quiero explicarme con un ejemplo, el de la calidad, que es a la vez argumento de ventas y punto de encuentro de las virtudes profesionales de periódico y periodistas. Es un factor  en el que convergen el interés de la gerencia y las preocupaciones de la sala de redacción.

Desde luego, medir la calidad de un periódico no es lo mismo que hacerlo con un automóvil, con un traje o con una bebida. Para medir la calidad de estos productos hay estándares claros y cuantificables, los instrumentos para medir la calidad periodística  tropiezan con dificultades de consideración al intentar detectar y medir los elementos de que está hecha la calidad periodística. Así aparece en el VAP, o Valores Agregados Periodísticos de la Universidad Católica de Chile, o el PCP, Percepción de la Calidad Periodística, de la Universidad Católica de Buenos Aires, o el proyecto para un Periodismo de Calidad de la Fundación Prensa y Democracia y la Red Periodismo de Calidad de México.

¿La calidad de un periódico es, como en los demás productos, lo que convence al consumidor para comprar?

¿O  es calidad lo que contribuye a cambiar algo todos los días, según la citada expresión de García Márquez?

Cuando consulto los  criterios que han guiado a directores y grandes periodistas del pasado y del presente, encuentro un catálogo tan variado como el de la VAP con sus 55 variables de medición de la calidad, pero como ustedes lo observarán, todas se apoyan en valores éticos. Estos valores éticos no operan desde afuera, como las leyes; se incorporan desde dentro, por decisión personal de cada individuo; los adopta cada periodista como claves de su éxito profesional y de su felicidad. Están ligados de modo indisoluble a la calidad técnica del ejercicio periodístico. Así como es imposible separar al sol de la luz y del calor, o a la flor del color y del perfume, en periodismo la ética y la técnica son una sola cosa…es una realidad que los más lúcidos empresarios de la prensa han incorporado a sus objetivos prioritarios, porque han entendido que es imposible ofrecer productos de alta calidad periodística si el ejercicio profesional no está atravesado por los valores éticos. Un periodismo sin ética está irremediablemente condenado a la mediocridad o a una calidad indigna de la inteligencia.

Esta fusión de ética y técnica es la clave de la identidad profesional, otro de los arduos problemas que debe enfrentar una empresa periodística regida por valores éticos.

LA IDENTIDAD PERIODÍSTICA

En el siglo XIX escribía indignado Horace Greeley, director del Tribune: “creen que el periodista no tiene más jerarquía que el camarero de un restaurante, de quien se espera que sirva el plato que se le pida.” Esto se leía  en el Tribune cuando aún no se había insinuado siquiera el proceso que a finales del siglo XX convirtió a los medios de comunicación en dependencias de los grandes complejos empresariales, industriales o financieros; un fenómeno que ha convertido al periodista en un trabajador improductivo, porque su producto, la noticia, no es, no debe ser comercializable.

La claridad con que Greeley diferenciaba al camarero, cuyo negocio es tener satisfecha a la clientela, del periodista, cuya tarea es mantener informados a sus lectores sin consultar sus preferencias, es una claridad de identidad que se ha perdido. La lógica comercial, aplicada al trabajo periodístico, ha trastornado la conciencia de la identidad profesional. El periodista no siempre tiene claro si lo suyo es interpretar o atender las demandas de los lectores con dosis de entretenimiento y de sensación, o estimular su pensamiento mediante una provisión diaria de conocimiento de la realidad. Esta confusión sobre su tarea es una fuente inagotable de dilemas éticos y está fundada en el hecho que hoy se refleja en los kioscos en donde el lector puede escoger entre los periódicos a la carta, hechos con la lógica y la sumisión del camarero, en todo diferentes de los periódicos que defienden la autonomía de su agenda informativa, asediada por los caprichos y veleidades de los consumidores y tantas veces por la presión del departamento comercial.

La identidad profesional resuelve de una vez por todas para quién trabajan el periodista y su medio, y da por cerrada la discusión sobre el dilema, o entretenimiento o información integral. La falta de esa definición  se ve en esos periódicos a la carta, mezcla confusa de parque diversiones, oficina de relaciones públicas, catálogo de ventas, con islotes de información y de opinión. Son platos para todos los gustos, preparados para satisfacer a todos los paladares. Dan lo que les pidan con la misma diligencia del más eficiente y profesional de los camareros

Cuando hay definición de la identidad profesional, esta se refleja en el periódico con identidad profesional, que desconoce el talante del camarero, porque no espera  que le dicten la orden puesto que él tiene su propia orden, la que le imponen los  siempre imprevisibles hechos de cada día. Una clave de esa identidad es que no se esperan órdenes de la clientela porque el periodista tiene su propio producto para entregar: la historia de cada día, la que más sirve al interés, no a la curiosidad, de sus lectores porque lo del periodista no es entretener ni divertir a nadie, sino informar a todos. Cuando periodista y periódico tienen esto claro, exhiben una identidad profesional sólida, que es el fundamento de un perfil ético definido.

Ese perfil está apareciendo desdibujado y borroso a la hora de hacerle frente al fenómeno Internet, que es el otro problema..

INTERNET

La aparición y el éxito arrollador de Internet ha desencadenado en las redacciones de los periódicos  las demencias del terror que estimulan los profetas de desastres. Un ejecutivo de Microsoft anunció con impavidez de contador, que el último ejemplar del New York Times circulará en 2018, y contaba el profesor Philip Meyer que alguien le había dicho que el último diario impreso será leído en octubre de 2044. El profesor ironizó rectificándole a su interlocutor: mis informaciones dicen que será en ese año, pero en el mes de abril. Estos anuncios apocalípticos y el terror ambiente que generan no están dejando ver que  el verdadero problema es que, enredada en la lógica comercial, la prensa ha debilitado su identidad profesional y ha retrocedido.

Y por eso tiene dificultad para ver en internet una oportunidad. Los periódicos habían apostado a la sobreinformación  : cada vez más noticias en menos espacio, cada vez más velocidad para informar en el lugar y en el momento mismo de los hechos; al aparecer Internet con sus dones de ubicuidad e instantaneidad, cundieron el desconcierto y el pánico que no dejaron ver que “ cuanta más información  más se necesitan la distancia que dan la historia y el conocimiento. La sola información no alcanza a producir conocimiento como” advertía Dominique Wolton, en el foro Los desafíos en la encrucijada del siglo XXI, convocado por Clarín, de Buenos Aires. Allí Wolton,  ante la pregunta sobre el periodismo que habrá dentro de una década, agregó: “la esencia del periodismo dentro de 10 años va a ser siempre validar la información. La permanencia del periodismo dependerá de tener un grupo humano, ya no podremos trabajar  en forma individualista. Se necesita un grupo con códigos deontológicos que nos comprometan con valores. Cuanta más información tenemos, más debemos seleccionar esta información y el periodista juega en esto un papel muy importante.”

El periodista que había apostado al papel de entretener, ha quedado en una desairada y desigual posición ante una industria del entretenimiento, fortalecida con los recursos de la tecnología; diarios y periodistas habían optado por la noticia breve y rápida, primero para enfrentar a la televisión y ahora para responder a internet que arrasó sus pretensiones con su omnipresencia e instantaneidad. Es un hecho que si periódicos y periodistas quieren responder al reto de las nuevas tecnologías, deben recuperar su identidad, es decir, volver a ser lo que siempre debieron ser.

El problema es, pues, de identidad profesional y cuando hablamos de identidad periodística estamos hablando de un problema ético, o sea el deber ser del ejercicio profesional. La amenaza no está en Internet; esta tecnología sólo ha puesto en evidencia las debilidades del periodismo en un medio tradicional como el impreso; la amenaza está en nosotros.

Las cifras son conocidas y no voy a incurrir en la obviedad de citarlas, también lo son las causas; a ellas aludía Sandro Vaia, jefe de redacción de O Estado, de Sao Paulo en el seminario sobre los desafíos del periodismo real. Allí enumeró los puntos débiles que han contribuido a la crisis: la autocomplacencia que desterró la autocrítica; la irrelevancia, el olvido del público lector que dio origen a periódicos para periodistas, para fuentes o para poderosos, la monotonía, la rutina, el exceso de conferencias de prensa y de política pequeña y la desaparición de la vida real.

En un informe sobre la crisis de circulación  de los periódicos, El País de Madrid enumeró  las soluciones que se están preparando: hacer noticias más cortas, al estilo de la televisión; reingeniería de las salas de redacción, privilegiar el análisis y la interpretación sobre la noticia y como última propuesta: redacciones y periodistas con un sentido de misión, es decir los periodistas que deben ser

Al cabo de tantas experiencias, teorías y errores se ha venido a demostrar que la empresa periodística necesita credibilidad con más urgencia que rotativas. Un cambio de máquinas hubiera sido más sencillo para el New York Times que la recuperación de su credibilidad herida por los 36 errores, mentiras o ficciones de Jayson Blair en 73 artículos. Hablar de credibilidad es hablar de una ética que atraviesa como alma, hasta las más sofisticadas de las técnicas.

Con todo, el dilema se mantiene, si ustedes quieren hacer de sus periódicos unos negocios de éxito inmediato, no necesitan la ética, pero no esperen de un periódico así la respetabilidad y la fuerza moral que permiten influir en la vida de la sociedad. Harán sí un periódico capaz de defender con eficacia el negocio y las ganancias, pero no la libertad ni la democracia.

Para lograr esto será necesario un sentido moral y sobre todo un valor moral capaz de subordinar los propios intereses a los de toda la sociedad y de colocar el lucro en el segundo lugar de las  prioridades, porque el primero siempre debería estar ocupado por el interés público, que es lo que espera de un periódico el grupo más sensato y decente de la comunidad.

En el Reporte 2006 del Proyecto por la Excelencia del Periodismo, subrayé, entre otros dos hechos: la afirmación de un alto ejecutivo de televisión en una conferencia: “el yunque ético ha sido levantado.” Fue una notificación de que las nociones tradicionales de decoro habían dejado de existir, comentó el informe.

El otro hecho quedó registrado al final del documento en el que los autores admitieron que el panorama para los medios es sombrío.

Sin embargo,  manifestaron, hay indicios de algo positivo. “La respuesta, sospechamos, no está solo en las estrategias de negocios que patrocinan a los periódicos, sino en el periodismo. Y si la historia sirve de guía, sabemos que los dos lados –negocio y periodismo- no podrán prosperar a menos que trabajen al unísono.” No tiene sentido convertir las empresas en campos de batalla. Quiero creer que así debe ser.

EL RETO DE SEDUCIR A LA NUEVA AUDIENCIA

Relatoría de Maricella Arias Morales

La Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), la Corporación Andina de Fomento (CAF) y la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), con el apoyo de la Fundación Empresarial para la Acción Social (Fundemas), organizaron el Taller de Periodismo Digital con Jean-Francois Fogel y Guillermo Culell, que se desarrolló en Lima, Perú, del 12 al 16 de noviembre de 2007.

INTRODUCCIÓN

Internet entró en su tercera etapa. Atrás quedó la Web 2.0, caracterizada por el uso de buscadores de información y la aparición de las primeras comunidades de usuarios, y más lejos aún está la primera fase, cuando la novedad era el navegador. Con esta premisa empezó en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), de Lima, el Taller de Periodismo Digital, al que asistieron 18 profesionales de diez países latinoamericanos.

El encuentro conducido por los maestros Jean-Francois Fogel, de Francia, y Guillermo Culell, de Argentina, fue un espacio de aprendizaje y reflexión sobre lo que estamos haciendo los periodistas en Internet y, más aún, sobre aquello que no estamos haciendo en esta tercera etapa marcada por el crecimiento galopante de las redes sociales, como Facebook, Hi-5 y MySpace, y la configuración de la audiencia.

¿Estamos trabajando de espaldas a los usuarios, sin conocer bien su perfil y su comportamiento? ¿Somos conscientes de que ellos tienen cada vez mayor capacidad de decisión sobre los contenidos que difunden en la red? ¿Cómo debemos enfrentar este nuevo período de cambios acelerados en Internet y cómo aprovechamos mejor la tecnología? Estas fueron algunas de las preocupaciones discutidas en cinco días intensos de taller.

Otro tema fascinante fue la aplicación de nuevas herramientas tecnológicas, como los “apis”, “mushups” y “widgets”, en el diario oficio de informar. Además de potentes, ya que permiten, por ejemplo, ubicar la noticia en un mapa geográfico y añadirle videos, galería de fotos y audio, estos recursos son gratuitos y de libre disponibilidad, es decir, no añaden costos de producción y son un reto a la creatividad.

Lo descrito hasta ahora es apenas un abrebocas para lo que viene. Por razones prácticas, esta relatoría está dividida en cuatro grandes temas:

– ¿Dónde estamos en Internet y periodismo digital?

– La configuración de las audiencias.

– Las herramientas tecnológicas.

– El sitio, la redacción digital y el papel.

En poco más de una década, el periodismo en Internet se ha consolidado –a decir de Fogel– como la nueva prensa, con identidad y lenguaje propios, y con una efectividad nunca antes imaginada que está remeciendo y haciendo tambalear a los medios tradicionales.

¿DÓNDE ESTAMOS EN INTERNET Y PERIODISMO DIGITAL?

Entender qué sucede en la red a finales de 2007 es fundamental para decidir hacia dónde deben apuntar nuestros sitios periodísticos. Jean-Francois Fogel empezó su presentación advirtiendo que hemos ingresado, otra vez, a un período de “cambio y convulsión tremendo”, en el que habrá ganadores y perdedores como ha ocurrido antes. Esta nueva etapa exige al periodista dinamismo e iniciativa para identificar y conquistar a la audiencia.

Al hacer un poco de historia, recordó que Internet nació en 1990 con la aparición de Arpanet, una pequeña telaraña de computadoras creada por el Departamento de Defensa de Estados Unidos. Sin embargo, el periodismo no existió en la red hasta que llegó, el 15 de diciembre de 1994, el primer navegador de contenidos: Netscape 1.0, que  permitía ir de una página a otra. Esto marcó el inicio de la primera etapa en la prensa digital y los dos años siguientes fueron bastante auspiciosos para su desarrollo.

Luego, entre 1997 y 1998, irrumpieron los motores de búsqueda con los que se empezó a hablar de una segunda etapa. Google, que es hasta hoy la ruta más usada en el mundo para encontrar información, cambió la actitud de los usuarios e instauró el concepto de que en la red todo es gratis. Para Guillermo Culell el gran éxito empresarial de Google es directamente proporcional al crecimiento de Internet.

Esta segunda fase en la red concluye con la asimilación del concepto Web 2.0, acuñado por O’Reilly Media en 2004 para referirse a la generación digital basada en comunidades de usuarios y servicios como blogs y wikis, que fomentan el intercambio ágil y gratuito de información.

De acuerdo con Fogel, desde 2006 vivimos una tercera etapa en Internet, caracterizada por la fuerte presencia de lo tecnológico, la potencia de redes sociales como Facebook, Hi-5 y MySpace, y la configuración de las audiencias. “Ahora la audiencia decide más y este es un nuevo peligro para la prensa, incluso la digital. En Facebook las personas se agrupan en subgrupos y hacen circular la información que les interesa”, reflexionó.

De inmediato, los talleristas aportaron experiencias sobre la masificación de las redes sociales. La ecuatoriana Andrea Alvarez, de El Universo, dijo que en su país Hi-5 es la página más visitada, por encima de Google, según Alexa.com, que informa sobre la cantidad de ingresos de un sitio web. El argentino Iván Adaime, del Grupo de Revistas de La Nación, agregó que en el mundo las 10 primeras páginas más visitadas pertenecen a redes sociales.

Y Culell puso el dedo en la llaga. Sostuvo que los periodistas, en nuestro trabajo diario, no estamos muy atentos al crecimiento de estas redes sociales, aunque como usuarios en muchos casos seamos parte de ellas.

Elaboró, con la participación de los talleristas, una lista de hasta 20 formas de acceder a la información en Internet:

1.- Portada del sitio (home)

2.- Redes sociales

3.- RSS

4.- Buscadores

5.- Alertas

6.- Blogs

7.- Mensajes de texto por celular

8.- Wikipedia y enlaces

9.- Avisos de Google personalizados

10.- Podcast

11.- Listas de correo

12.- Correo electrónico individual

13.- Marcadores sociales

14.- Favoritos de los navegadores

15.- URL de otros medios

16.- Directorios

17.- Google News

18.- Links a comentarios

19.- Gadgets y didgets

20.- Enlaces recomendados

“La mayor parte de los periodistas digitales seguimos pensando con las categorías del medio tradicional en la cabeza, creemos que la portada de nuestra web es la portada del diario, pero hay 19 maneras más de entrar a nuestras noticias y los jóvenes, que constituyen el sector de usuarios más creciente en la red, utilizan cada vez más esos canales”, remarcó Culell.

En consecuencia, es importante tener en cuenta cómo llega el usuario a la noticia para organizar mejor nuestra producción de informaciones. Como dato curioso, Fogel anotó que solo el 20% de usuarios de los blogs de Le Monde entra por acceso directo y el 80% lo hace por otras vías.

Otro aspecto que los periodistas debemos considerar es que ya no tenemos el monopolio de la información. Ahora, el usuario también produce noticias y edita contenidos en texto, audio, video y otros formatos. Inclusive, existen blogs que tienen más visitas que el sitio de un gran diario. Entonces uno se pregunta ¿dónde está ahora el papel específico de los periodistas? Un ensayo de respuesta fue: en interpretar a la audiencia y captarla.

El tema medular, como lo definió Fogel, es que los periodistas siempre llegamos tarde a los acontecimientos, pero queremos ser los primeros. Y para eso debemos dar la pelea. Hace rato que la gente se comunica y se informa de manera distinta a través de las redes sociales y los periodistas recién empezamos a entender y asimilar esa realidad.

Ya no alcanza tener una buena agenda y saber escribir. Ahora tenemos que buscar la excelencia no sólo en el texto –armando titulares fáciles de hallar en los buscadores– sino también en los demás “pedazos” del sitio (audios, videos, fotogalerías, blogs, alertas, enlaces, pdf, foros, encuestas, podcast, newsletter, multimedia, etc.), porque nuestra audiencia puede elegirnos para consumir solo uno o dos de estos productos.

A fines de 2007 la tendencia en los sitios de noticias es tener en cuenta y hacer participar cada vez más al usuario, tratar de impactar más en los motores de búsqueda para llegar de manera más efectiva a la audiencia, y usar más recursos audiovisuales. Además, con el fin de reducir costos, se intenta producir tecnología propia a partir del uso de softwares libres y códigos abiertos, para no tener que comprar programas.

LA CONFIGURACIÓN DE LAS AUDIENCIAS

Es difícil desarrollar un sitio periodístico en Internet trabajando a ciegas. Por eso, es necesario conocer bien a nuestra audiencia, saber quiénes son, qué visitan y cómo navegan. Descubrir qué grupos de usuarios tenemos.

Los maestros coincidieron en que debemos hacer periodismo, en el mundo digital que estamos viviendo, con los tipos de lectores que tenemos, y no tratar de llevar el universo del periodismo tradicional al espacio virtual. Google News ya lo hizo: sistematizó las noticias de acuerdo a sus usuarios.

Fogel refirió que el estudio ¿Qué está haciendo la audiencia?, de Forrester Research, clasifica a los internautas en seis categorías:

–         Los creadores. Publican webs, escriben blogs y suben audio y video.

–         Los críticos. Dejan sus comentarios en todo espacio disponible.

–         Los colectores. Usan RSS y etiquetas para obtener data determinada.

–         Los que contactan con otros. Se inclinan por las redes sociales.

–         Los espectadores. Leen blogs, escuchan podcasts y ven videos.

–         Los inactivos. Están en línea, pero no participan activamente de nada.

Según este informe, los jóvenes de 12 a 26 años son en su mayoría usuarios de redes sociales, espectadores, creadores y críticos, en ese orden; mientras que las personas de 40 a más son masivamente inactivas. Los periodistas digitales tenemos que ser conscientes de estos comportamientos en Internet y aprovechar, como lo hacen los usuarios, programas gratuitos como YouTube, Flickr, Evoca y otros para producir y difundir contenidos.

También es necesario identificar a los nativos digitales y a los inmigrantes, y decidir si queremos satisfacer a ambos o enfocarnos principalmente a uno de ellos en nuestro sitio.

Los nativos digitales nacieron con el mouse en la mano. Son los jóvenes de la generación de los videojuegos y el chat. La interactividad es su forma natural de de relacionarse. Realizan conexiones simultáneas (conversan con varias personas a la vez) y tareas múltiples (mientras chatean, ven un video o buscan datos). Además, comparten información y la hacen circular.

Los inmigrantes avanzan en una frecuencia más lenta. Se han integrado a Internet por necesidad. Mientras los nativos buscan información mediante las etiquetas (tags), los inmigrantes se aferran a las secciones, porque crecieron consumiendo medios tradicionales.

Es posible que en los próximos años nuestro gran público esté constituido mayormente por nativos digitales. Por lo pronto, se sabe que la audiencia en Internet utiliza cada vez más recursos como las votaciones, el RSS, la personalización de los contenidos, los testimonios y los espacios para ser creadores de la información. Hay mayor participación.

Un ejemplo dado por Fogel, en ese sentido, es la cobertura de BBCMundo del atentado en Londres, el 7 de julio de 2005. Este medio recibió de sus usuarios 20 mil correos electrónicos, dos mil fotos y 20 videos. Como consecuencia, se creó la plaza de editor de la audiencia. Este puesto y el de monitor de la blogósfera son cada vez más frecuentes en los sitios.

Ante este nuevo panorama en Internet, el grupo Le Monde creó este año el sitio experimental Le Post, en el cual –según Fogel– se trató de reemplazar los cinco mandamientos del periodismo por nuevas premisas: la jerarquía de las notas se cambió por un caudal de noticias cronológicas; los temas y secciones, por los tags; la acción limitada de la audiencia, por herramientas compartidas; el aislamiento, por la posibilidad de que los usuarios puedan agruparse y producir de manera colectiva un contenido; y la sumisión a la agenda del medio, por la creación de una agenda desde la audiencia.

En Le Post la redacción tiene la capacidad de moderar a la audiencia y sólo un privilegio más respecto a ella: decide qué va en la portada.

El reconocer al usuario como proveedor útil de contenidos, ha generado un doble temor entre los periodistas, pues al viejo miedo de tener periodistas sin medios se ha sumado el nuevo temor de tener medios sin periodistas.

Sin embargo, para Culell este momento de gran cambio es también una oportunidad para la creatividad. “Hay que modificar categorías y mantenernos abiertos, vivir en un estado de proyección pues estamos haciendo un prototipo no un modelo terminado. El futuro del periodismo en Internet es ahora más periodístico que industrial”, remarcó.

Para convivir con la audiencia en la red y mantenerse en primera fila, dijo, es necesario encontrar buenas fuentes de información, hacer preguntas adecuadas, publicar un lead atractivo, encantar a los internautas siendo los mejores contadores de historias, incluir el humor en nuestra producción y no tenerle miedo al intento.

LAS HERRAMIENTAS TECNOLÓGICAS

Para trabajar en Internet hay que empezar desterrando dos fantasmas sobre la tecnología: uno, que es difícil, complicada e imposible de entender; dos, que es costosa. Sólo hace falta voluntad y curiosidad para descubrir, comprender y manejar tanto software como hardware.

Los maestros remarcaron que la actitud del periodista debe inclinarse siempre a aprehender el lenguaje de los ingenieros y técnicos de Sistemas y, a la vez, enseñarles los criterios de nuestra profesión. Si no se conocen algunos términos se debe revisar Wikipedia o acudir a otras fuentes.

Entre los conceptos de dominio imprescindible para un periodista figuran:

–         CMS (Counter Manager Sistem): Módulo de carga de información.

–         Outsourcing: Servicios proveídos por un tercero.

–         Open source: Tecnología gratuita de código abierto.

–         Tecnologías Lamp: Subsistemas necesarios para configurar sitios web o servidores dinámicos con un esfuerzo reducido.

–         Sistema operativo: Conjunto de programas que comienza a trabajar cuando se enciende el computador, y gestiona el hardware desde lo básico permitiendo interactuar con el usuario. Un ejemplo, Linux.

–         Servidor web: Programa que implementa el protocolo http, diseñado para transferir hipertextos, páginas web o páginas HTML con enlaces, archivos, formularios, botones y otros. Apache, por ejemplo.

–         PHP: Lenguaje de programación usado para crear contenido en sitios web con los que se programan páginas HTML y códigos de fuente.

–         ASP: Plataforma de programación en web estrechamente relacionada con el modelo tecnológico de  Microsoft, su fabricante.

–         Ancho de banda: Cantidad de datos que se pueden transmitir mediante la red en una unidad de tiempo.

Culell pidió a los talleristas que contaran cómo operan sus sitios cada día, en lo que respecta a tecnología. Terminada la ronda de 18 intervenciones, se concluyó que en la mayoría de sitios los expertos de Sistemas reportan a los jefes de esas áreas de la empresa y no a los editores de la web.

Como bien remarcó Fogel, el manejo de la tecnología no tiene como fin lograr el poder, sino saber dónde nos movemos y tener el control de lo que sucede para hacer cambios en nuestro sitio y hablar mejor con la audiencia.

En lo tecnológico, la tendencia en los sitios periodísticos a escala mundial es clara: se prefiere producir tecnología propia, in house, con recursos open source, gratuitos y de código abierto, que comprar paquetes amarrados al sistema creado por un solo fabricante. Así, se ahorra mucho dinero y se tiene mayor flexibilidad para crear nuevos productos.

En este contexto de libre disponibilidad de recursos en Internet, que son tomados gratuitamente, mejorados y ofrecidos nuevamente a los usuarios de la red, destacan tres productos por su utilidad, efectividad y potencia: los apis, mashups, widgets y gadgets, utilizados, más que por periodistas, por cibernautas en general. ¿Otra vez estamos llegando tarde?

API (Interfaz de Programación de Aplicaciones) es un programa o módulo prefabricado que permite ser llamado desde cualquier sitio e integrado con programaciones de nuestra web para que invoque productos. Por ejemplo, son apis los Google Maps y las fotogalerías con imágenes de Flickr. Justamente en Flickr existe una lista enorme de apis que hacen distintas funciones y tienen código abierto.

El mashup o remezcla es la combinación de apis. Así como los weblogs han revolucionado la publicación en línea, los mashups están revolucionando el desarrollo web, pues permiten que cualquiera con conocimientos técnicos mínimos combine, de forma innovadora, datos que existen en eBay, Amazon.com, Google, Windows Live y Yahoo!

En Programmableweb.com se encuentran los últimos apis y mashups”creados, las combinaciones posibles y los gráficos de crecimiento de creación de estos productos. En sólo seis meses la elaboración de mashups creció de 1,900 a 2,500, según este sitio.

El widget es una pequeña aplicación o programa que da fácil acceso a funciones usadas frecuentemente y provee información visual. Puede hacer todo lo que la imaginación desee e interactuar con servicios e información en Internet. Los “widgets” pueden ser vistosos relojes en pantalla, agendas, calculadoras, calendarios, juegos, ventanas con datos del clima, en fin.

Los widgets de escritorio también se conocen como gadgets, una nueva categoría de mini aplicaciones diseñada para proveer de información o mejorar una aplicación o servicios de un ordenador o computadora.

El ejercicio sobre uso de mashups desarrollado por los talleristas dejó ideas posibles de poner en práctica en cualquier sitio web, como Fútbol Ahora! que combinaba Google Maps con el fixture de los partidos del torneo local, videos de la jornada subidos a YouTube, audio y textos.

La aparición de todos estos recursos gratuitos, que se combinan mejor cuanto mayor es la creatividad y el conocimiento de quien los usa, está provocando en algunas redacciones digitales que la figura del periodista-programador cobre cada vez más fuerza.

EL SITIO, LA REDACCIÓN DIGITAL Y EL PAPEL

Un buen sitio periodístico en Internet no surge de la noche a la mañana. Culell recomendó primero concebir una idea clara de lo que queremos y luego definir el producto, apoyándonos en estudios de mercado y precisando a qué usuarios queremos llegar, cuáles son sus edades y cómo navegan. También se requiere un equipo humano con habilidades distintas.

Una vez elaborado el proyecto periodístico, hay que evaluar la demanda publicitaria y enamorar a este mercado. Estos dos elementos, junto a la definición del producto, “deben funcionar en un equilibrio perfecto”.

El presupuesto es el ancla en la realidad, hay que ser inteligentes en los gastos. Además hay que tener un plan de negocios, que incluya planilla de personal, sueldos, flujo de caja, tráfico, escenario de crecimiento, etc.

Luego se debe armar la grilla o plantilla para el diseño, definir y ordenar tanto la publicidad como los contenidos informativos. Una sugerencia: no producir más contenido de lo que la gente puede consumir. Para el diseño, Culell recomendó aplicar las Diez Leyes de la Simplicidad, de John Maeda.

Con el sitio en marcha, es indispensable analizar permanentemente la curva de la audiencia, los horarios de conexión y la ejecución del presupuesto.

REDACCIÓN DIGITAL Y CONVERGENCIA

Durante el taller, los dos maestros se mostraron escépticos respecto a la convergencia de las redacciones del medio digital y del diario impreso. Sin embargo, no desestimaron la colaboración que puede existir entre una y otra en temas puntuales. Fogel se preguntó ¿para qué se hace una fusión si no va a cambiar la rentabilidad de la empresa y la calidad del producto?

La redacción digital funciona con actualización constante al ritmo de Internet, tiene un lenguaje hipermedia propio y su estructura jerárquica es horizontal. En el papel, en cambio, se trabaja con una proyección de 24 horas, lenguaje plano (texto e imagen), y jerarquía piramidal.

La palabra convergencia tiene, según Fogel, cinco significaciones:

– Capitalística: Cuando un grupo posee medios de diferentes soportes.

– Tecnológica: Toda la información proviene de una plataforma única.

– De contenido: Se usan todos los medios para tener una versión completa.

– Redaccional: Una misma redacción produce para varios medios.

– Periodística: Cuando un periodista es pluri-media.

El tema de la convergencia surgió con fuerza en 2005. Aquí algunos casos citados por el maestro francés:

The New York Times le dijo sí a la fusión, pero ésta sigue siendo algo caótica porque algunos editores del papel aportan a la web y otros no.

Washington Post, Le Monde, El País y Clarín le dijeron no. Tienen redacciones separadas y sus medios digitales crecen independientes.

Usa Today tiene un “desk” o equipo de vigilancia. El editor de Deportes, por ejemplo, ve papel y web, pero en el cierre entrega el sitio al “desk”.

The Wall Street Journal no ha logrado cuajar la convergencia.

Financial Times ha fusionado los desk del impreso y del digital en una nueva sala de prensa multimedia.

MSNBC se creó en 1997 para producir radio, TV por cable y un sitio en Internet, que hoy tiene el 25% de penetración en Estados Unidos mientras que la audiencia de la señal televisiva continúa bajando.

Al margen de las discusiones sobre la pertinencia o no de la convergencia –que tienen que ver con la naturaleza de las actividades de cada medio y la cultura de la empresa– lo innegable es que la producción del sitio se está fortaleciendo y diversificando. Mientras que la audiencia de la web sube, la lectoría del papel se estanca o disminuye.

Y para terminar, regresamos al tema de las audiencias. Éstas, que son el fin supremo de todos los medios de comunicación, también tienen actitudes distintas: el lector de periódico se inclina hacia atrás, deja que los contenidos vayan hacia él, es pasivo; en tanto que el usuario de Internet se inclina hacia adelante, busca contenidos, elige, interactúa, es más demandante y activo.

En la tercera etapa en la que se encuentra Internet esa actitud demandante y activa se percibe mucho más, y la mayoría de usuarios está satisfaciendo sus necesidades de información no a través de los sitios periodísticos, sino mediante Google News, redes sociales, blogs y otras páginas elaboradas por profesionales de otras áreas.

Por eso, el periodismo digital, que está llegando tarde a este nuevo proceso de cambios acelerados, corre serio peligro si no cambia de actitud y se dedica a seducir y captar a la nueva audiencia. “Este taller fue extremo, pero el momento también lo es”, sentenció Fogel.

10 HIPÓTESIS PARA REINVENTARSE EN EL PARAJE DE INTERNET

Por Guillermo Culell

Según expertos norteamericanos en tecnología y en medios, las empresas de información son las que más sufren, más padecen, el crecimiento de Internet (1). Los periodistas, como parte de esas organizaciones, asumen el mismo destino. Sin embargo, hay otro destino posible: reinventarse.

Lo que sigue es un ejercicio de hipótesis que describen algunas de  esas mutaciones posibles. En este nuevo escenario imaginado se ha dejado de lado cualquier análisis relativo al rol social del periodista en la sociedad democrática, pues, por su trascendencia y complejidad, excede el marco de esta aventura.  Este ensayo es, también, un juego divertido.

LAS HIPÓTESIS

  1. La jerarquía es construida por un algoritmo.
  2. No existe una jerarquía sino múltiples.
  3. El periodista es un DJ.
  4. El periodista es un atleta de élite.
  5. El periodista es 50% ingeniero y 50% artista.
  6. La redacción no tiene lugar.
  7. La corporación es la marca. La organización es amorfa.
  8. La organización comercial es una cuenta bancaria.
  9. La red es el único territorio donde suceden los hechos..
  10. Volumen + Velocidad = Calidad

1. LA JERARQUÍA ES CONSTRUIDA POR UN ALGORITMO

“…En matemáticas, ciencias de la computación, y disciplinas relacionadas, un algoritmo (del latín, dixit algorithmus y éste a su vez del matemático persa Muhammad ibn Musa al-Jwarizmi) es una lista bien definida, ordenada y finita de operaciones que permite hallar la solución a un problema. Dado un estado inicial y una entrada, a través de pasos sucesivos y bien definidos se llega a un estado final obteniendo una solución…”

“…Para que un algoritmo pueda ser considerado como tal, debe ser determinista, eficiente, tener un número finito de instrucciones y debe acabar. Por determinista se entiende que si se sigue el mismo proceso más de una vez se llega siempre al mismo resultado; eficiente que el consumo de tiempo y memoria debe estar cercano o ser el menor posible….”

“…El concepto de algoritmo, aunque similar y obviamente relacionado, no debe confundirse con el concepto de programa. Mientras el primero es la especificación de un conjunto de pasos (operaciones, instrucciones, órdenes,…) orientados a la resolución de un problema, el segundo es ese conjunto de operaciones especificadas en un determinado lenguaje de programación y para un computador concreto, susceptible de ser ejecutado (o compilado o interpretado). Un algoritmo, estrictamente hablando, no puede ejecutarse hasta que no se implementa, ya sea en un lenguaje de programación, en un circuito eléctrico, en un aparato mecánico, usando papel y lápiz o en algún otro modelo de computación…”

“…En la vida cotidiana se emplean algoritmos en multitud de ocasiones para resolver diversos problemas. Algunos ejemplos se encuentran en los instructivos (manuales de usuario), los cuales muestran algoritmos para usar el aparato en cuestión o inclusive en las instrucciones que recibe un trabajador por parte de su patrón…”

Wikipedia (es.wikipedia.org)

De esta definición se desprende que las operaciones de jerarquización del periodismo tradicional son un algoritmo. La hipótesis formulada refuerza ese concepto; el periodismo continúa con su tradición de construir jerarquías, pero se avanza un paso más allá: se diseñan programas de computación capaces de resolver esos algoritmos en forma automática y veloz.

Entonces, ¿por qué no podemos pensar en sistematizar el proceso de jerarquización y automatizarlo? Los diseños, tanto del algoritmo como el de su instrumentación en un software, están, en este enfoque, enmarcados en la actividad periodística. ¿Cuáles son las diferencias con respecto a las maneras actuales que utiliza el periodismo para jerarquizar? Probablemente, una de las diferencias es la multiplicidad de entradas, un número considerablemente mayor comparándolo con la cantidad de entradas que se procesan hoy día en las redacciones. Y, por supuesto, otra gran diferencia es la cantidad de salidas, ya que la redacción de un diario impreso produce un único resultado por día de su algoritmo: el periódico en papel. Un software, en cambio, puede producir tantos resultados como determine la velocidad –y la capacidad- del procesador que lo ejecuta. Para él el día (ciclo de 24 horas) no existe.

La aparición de estos recursos matemáticos e informáticos amplía la capacidad de poder entregarle a la audiencia una lista ordenada y jerarquizada de “lo que importa ahora”.

Alguien tomará un lápiz y un papel y construirá “una lista bien definida, ordenada y finita de operaciones que permita hallar la solución a un problema”. Y luego le pedirá a alguien que diseñe un software que automatice el proceso. El que construye esa lista es un periodista. De hecho esas listas ya existen y no se hacen solas. Existe un criterio que se ha aplicado en las operaciones pensadas para encontrar la solución a un problema. Es el periodista quien se encarga de ello.

2. NO EXISTE UNA JERARQUÍA SINO MÚLTIPLES

La práctica de jeraquización de los medios tradicionales está influida, y hasta determinada, por la escasez. La escasez del espacio y la escasez del tiempo.

En el caso de los medios gráficos, la superficie editorial es finita (en el caso de la radio o la TV lo escaso, lo finito, es el tiempo) y, en consecuencia, es necesario decidir qué porción de esa superficie se asigna a cada contenido. Un diario es, entonces, la suma de parcelas editoriales de diverso tamaño. La finitud del espacio es un factor determinante para elegir lo que entra y lo que sale. Esta restricción exige criterios de selección de cada parte que, entre ellas, produzcan un todo coherente.

Y esos criterios no pueden ser más que unos pocos. La amplitud atenta contra el proceso y la coherencia del resultado. La gran mayoría de las veces esos criterios y valores están en el “aire”, forman parte de la cultura de la organización y no son enunciados de forma explícita. En ese marco cultural, ampliar los criterios alimentaría el caos y sería casi imposible pensar en un todo coherente. Pero, ¿por qué no pensar en la posibilidad de múltiples criterios que produzcan igual cantidad de todos coherentes?

Sólo es cuestión de, lápiz y papel en mano, formular algoritmos que resuelvan necesidades informativas diversas y luego de entregarle la lista a un programador para que construya el software. A partir de ahí, varias jerarquías serán generadas de forma automática y permanente. Podríamos construir una jerarquía para gordos, otra  para flacos, para médicos, abogados, mecánicos, magos, músicos, niños, actores, políticos, astrónomos…Y una que, sobre todas ellas, ponderando el conjunto (finito y dinámico) que represente el promedio. ¿Es ésta una tarea periodística? Sí.

3. EL PERIODISTA ES UN DJ

“DJ: Acrónimo inglés de disc jockey, también deejay o diyéi, es la persona encargada de escoger, mezclar o manipular música pre-grabada para el disfrute de otros…”

“…El arte de pinchar discos, es una actividad semi-creativa (totalmente creativa en el caso del turntablism, y con un alto componente creativo en el caso del breakbeat y el remix), ya que el DJ ejecuta su trabajo en función de dos o más pistas preestablecidas, es decir, sobre canciones ya elaboradas por artistas que producen sus propios discos…”

Wikipedia (es.wikipedia.org)

Contenido nuevo sobre la base de material pre-registrado. Eso es periodismo.

Cuando se piensa en materia prima informativa, la referencia obligada son las agencias de noticias o las fuentes propias. Sobre todo si se ignora a la red como fuente. Si se la incluye, el resultado es otro. Es: bases de datos, blogs, imágenes de aficionados, votos de la audiencia, mapas interactivos, grabaciones de audio, etc.

Si a todas esas fuentes (cada vez más numerosas) se le agrega el trabajo propio de verificación, contraste y un estilo personal que le añada un componente de sorpresa y atractivo, el resultado es original y único. Y puede ser, incluso, hasta genial. (“Usted es libre, elija; es decir, invente”- Jean Paul Sartre, en El existencialismo es un humanismo -1946)

Producir material semi-creativo, totalmente creativo o con un alto componente creativo, no es nuevo para el periodismo. Lo nuevo es que se amplió el universo de fuentes y que la posibilidad de mezclar dejó de ser una opción para pasar a ser una obligación.

4. EL PERIODISMO ES UN ATLETA DE ÉLITE

¿Cuál es el tiempo promedio que se demora un atleta corriendo diez kilómetros?

Mejor respuesta – Elegida por la comunidad (91%)

Atleta profesional: 28 min.
Persona promedio: 40min.

Fuente: Yahoo! Answers (es.answers.yahoo.com)

Se afirma: ahora cualquiera puede publicar. Se responde: sí.

Se pregunta: ¿en qué se diferencia un periodista profesional de una persona promedio?

Se responde: en lo mismo en que se diferencia un atleta profesional de una persona promedio.

Se amplía la respuesta: el periodista profesional se entrena para informar. Desarrolla capacidades y destrezas que le permiten seleccionar, combinar y presentar contenido informativo de forma rápida y precisa. Cuenta bien las historias. Está siempre a la búsqueda de la excelencia en su profesión.

Se recuerda: una persona promedio también puede correr los 10 kilómetros. (Es decir, una persona promedio también puede publicar).

5. EL PERIODISTA ES 50% INGENIERO Y 50% ARTISTA

Ingeniero: “Otro concepto que define a la ingeniería es el arte de aplicar los conocimientos científicos a la invención, perfeccionamiento o utilización de la técnica en todas sus determinaciones. Esta aplicación se caracteriza por utilizar principalmente el ingenio de una manera más pragmática y ágil que el método científico, puesto que una actividad de ingeniería, por lo general, está limitada a un tiempo y recursos dados por proyectos. El ingenio implica tener una combinación de sabiduría e inspiración para modelizar cualquier sistema en la práctica”.

Artista: “Escultores y arquitectos griegos, artesanos medievales, grabadores del Renacimiento, pintores del Barroco, poetas románticos, vanguardistas del siglo XX o programadores de net.art; en el artista casi siempre se supone una disposición especialmente sensible ante la realidad, un gran desarrollo de la creatividad y la capacidad de comunicar lo sentido mediante el buen uso de la técnica (la palabra arte deriva del griego téchne)”.

Wikipedia (es.wikipedia.org)

Ingenio + Pragmatismo + Agilidad + Sabiduría + Inspiración + Sensibilidad + Creatividad + Capacidad de comunicar. Todas cualidades y características que no sólo tienen sentido para un periodista sino que, más que eso, lo constituyen. Pobre periodista aquél que no sepa, que carezca de sensibilidad.

6. EL ESPACIO DE REDACCIÓN SE FRAGMENTA Y EXPANDE

Redacción (Del lat. redactĭo, -ōnis).

2. f. Lugar u oficina donde se redacta.

3. f. Conjunto de redactores de una publicación periódica.

Fuente: RAE (rae.es)

¿Qué espacio puede contener a un grupo de periodistas que varía día a día?

Se trata de periodistas que trabajan desde sitios diferentes y en horarios distintos. Periodistas que pueden ser pocos o muchos (porque la cantidad puede variar constante y hasta abruptamente). Todos ellos, sin embargo, acceden a un mismo programa que utilizan para publicar las noticias. Y dialogan entre sí. Reciben órdenes. Coordinan coberturas. Comparten datos.

Esta redacción, cuya composición es la de periodistas en red, se parece más a una torre de control de un aeropuerto que a un newsroom. ¿Necesitan compartir un espacio físico para trabajar en equipo? No, se trata de periodistas.

7. LA CORPORACIÓN ES LA MARCA

¿Qué es lo que convierte a un grupo de periodistas en una organización periodística?

Sin duda, uno de los elementos intrínsecos de la organización periodística es el producto que ésta realiza.  Hay organización periodística en la medida que hay un producto para realizar. Y ese producto tiene una marca.

La marca es el primer y principal constructor de su identidad. Toda la organización existe en la red y la marca la constituye. Es la única propiedad necesaria. Todo lo demás es dinámico, amorfo y transitorio. Las personas, los ordenadores, los servidores, etc. Nada es definitivo ni instaura necesariamente una tradición. Su vida dura mientras haya algo o alguien que alimente el flujo informativo.

8. LA ORGANIZACIÓN COMERCIAL ES UNA CUENTA BANCARIA

Una ya existe (2), otras vendrán. Son centrales multimedios globales. Es ahí, en esa plataforma, en donde se planifican, se suben, se administran y se pagan las campañas (campañas que corren en cualquier medio, digital o analógico).

Y el medio (desde un blog hasta un programa de TV) recibe su paga. Esa es toda su intervención. Su tráfico es la fuente de sus potenciales ingresos. Los precios de sus espacios publicitarios son el resultado de la tensión entre la oferta y la demanda del mercado. La magnitud de su ganancia surge de lo efectivo que resulte (el medio) para sus anunciantes.

Conclusión: la organización comercial se reduce a un número de cuenta bancaria.

9. LA RED ES EL ÚNICO TERRITORIO DONDE SUCEDEN LOS HECHOS

Del Rigor en la Ciencia

“En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, esos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y de los Inviernos. En los desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas”.

Jorge Luis Borges, El Hacedor, 1960.

Desapreció la línea que dividía lo real de lo virtual (donde lo virtual era lo que ocurría en Internet). La misma lectura le podría caber al teléfono. ¿Hay alguien que afirme que hablar por teléfono no es real? Y entonces, ¿por qué lo sería hablar por skype? ¿Dialogar por mensajero no es acaso también un hecho real?

Internet no es “otra realidad” en donde ocurren los hechos. Internet existe, en todo caso, dentro de la realidad –dentro de la realidad que ya existía y que ahora vino a ampliarse-. Y ahora, igual que antes e igual que siempre, los hechos -y las acciones intersubjetivas- ocurren en la realidad. No tienen otro modo posible de ocurrir.

Escribir crónicas de la vida (en la red) es escribir crónicas de la vida. Y dado que el territorio donde esta sucede es más amplio, hay necesariamente más historias para contar.

10. VOLUMEN + VELOCIDAD = CALIDAD

Se dice: la red está llena de basura.

Se responderá: los contenidos crecen, cada vez hay más; la capacidad de almacenamiento aumenta pero también aumentan la capacidad y la velocidad de procesamiento. Aumenta la inteligencia disponible. ¿Qué puede hacer pensar que mayor diversidad y mayor inteligencia no produzca, también, mayor calidad? Mayor cantidad, pero también mayor capacidad de selección, hace pensar, más bien, mayor calidad.

Fuente: www.kk.org/thetechnium/ – Las cifras de la tabla corresponden a 2007.

Las hipótesis planteadas, si bien son eventuales, no son arbitrarias. Se desprenden, o al menos se pueden pensar, a partir de la práctica actual (noticiosa y periodística) de los actores. Está claro que ya no es posible pensar en las figuras periodísticas del modo tradicional y que éstas (como la realidad) se reconstituyeron. La redacción son periodistas en red; el director de la organización periodística es un “director de tránsito” (o un “controlador del flujo”, sus decisiones operan sobre ese flujo) y  la organización periodística es, en rigor, la marca.

Al periodista le cabe, por otra parte, su propia refundación. En ella, la ingeniería y la artística ocupan un rol central. Acaso refundarse, bajo esta perspectiva (ingeniería + arte), no sea más que cumplir con las tareas para las que –desde siempre- ha sido llamado. Y aunque aquí ya corresponderían consideraciones que, como se ha dicho, exceden los límites de este campo de juego, sí, al menos, puede uno aventurar: no es un mal punto de partida.

(1)   Pew Internet & American Life Project, Experts survey, Sep.20-Nov.1, 2004

(2)   www.elpais.com/…/firma/anuncios/online/DoubleClick/; http://www.elpais.com/articulo/internet/Google/Nielsen/unen/ofrecer/servicios/publicidad/television/elpeputec/20071026elpepunet_5/Tes ; http://www.baquia.com/noticias.php?id=12652